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Liberan al periodista ruso Iván Golunov y cierran el caso en su contra

El caso ha sido cerrado por la ausencia de pruebas que demuestren la culpabilidad del corresponsal especial del portal Meduza, acusado de un intento de tráfico de drogas a gran escala.

El ministro del Interior de Rusia, Vladímir Kolokóltsev, ha anunciado este martes ante periodistas que el proceso penal en contra del periodista de investigación del portal Meduza, Iván Golunov, ha sido cesado por la ausencia de pruebas en su contra. El periodista ya ha sido liberado del arresto domiciliario y todos los cargos que le imputaban han sido retirados.

Golunov fue detenido en Moscú el 6 de junio bajo acusación de intento de tráfico de drogas a gran escala, un delito castigado con penas de entre 10 y 20 años de prisión. El 8 de junio, un tribunal dictó contra él dos meses de arresto domiciliario como medida cautelar, lo que muchos consideraron un éxito atribuido a una campaña de solidaridad sin precedentes, ya que la Fiscalía pedía su encarcelación.

Los policías que detuvieron al periodista han sido suspendidos, mientras dura la investigación interna. El ministro del Interior declaró que va a solicitar la dimisión del jefe del Departamento de Asuntos Internos en el Distrito Administrativo Occidental de Moscú, cuyos agentes participaron en la detención, y también del jefe del Departamento de control de narcotráfico de Moscú.

El caso de Golunov ha tenido una gran repercusión en el país, generando descontento social y numerosas preguntas acerca de la legitimidad de la persecución. Tras su detención, la Policía halló en su mochila un paquete con 3,56 gramos de mefedrona (N-metilefedrona, una droga sintética) y 5,42 gramos de una sustancia que contenía cocaína en su apartamento. El periodista afirmó que las drogas fueron colocadas a propósito por los policías y relacionó el proceso en su contra con su investigación de los vínculos entre mafias, autoridades y servicios de seguridad en el negocio de las funerarias de Moscú.

Golunov recibió amenazas por esta investigación y, aunque no les prestó mucha atención, sí se las notificó a sus jefes. El día de su detención, el reportero logró entregarle el borrador de su trabajo a un superior.

Las claves del caso y las principales preguntas

En el caso de Golunov saltaron a la vista aparentes irregularidades procesales. El 6 de junio lo esposaron pasadas las 14:30 hora local, pero en el protocolo oficial la hora de su detención quedó aplazada por unas 13 horas y de acuerdo con el documento fue detenido el 7 de junio a las 3:50 de la madrugada. En Rusia la Policía tiene derecho a mantener a un sospechoso detenido durante 48 horas, que se prolongaron hasta 61 horas en el caso del periodista.

Golunov afirmó que los policías le pegaron y no le permitieron ponerse en contacto con un abogado hasta la madrugada del día 7. Según el reportero, le dieron patadas en el pecho y uno de los agentes le pegó un puñetazo en la mejilla. La Policía desmintió cualquier acto de agresión física contra el detenido y afirmó que las declaraciones del periodista no se corresponden con la realidad.

La redacción de Meduza preguntó, entonces, cómo su colega resultó con hematomas en la cabeza, un golpe en las costillas y rasguños en el pecho ―todo ello documentado por médicos― y recordó que los enfermeros de la ambulancia también sospecharon al principio que podía tener un traumatismo craneoencefálico y conmoción cerebral, diagnósticos que no fueron confirmados tras una revisión más precisa.

La Policía ilustró el comunicado de prensa sobre el registro de la vivienda alquilada por el periodista con fotos del material incautado tomadas en otro domicilio. Conocidos de Golunov enseguida declararon que solo una de las nueve imágenes fue tomada en su apartamento, en la que aparece un pasaporte. Horas después, la Policía reconoció su error y confirmó haber publicado fotos relacionadas con otra operación contra el narcotráfico en la región de Moscú.

Las pruebas realizadas a Golunov tras la detención no mostraron rastros de drogas en su organismo. En los objetos incautados de su domicilio no se hallaron huellas dactilares del periodista, mientras que en los paquetes con drogas detectaron ADN de varias personas.

Los periodistas de Meduza también señalaron que tras el registro, muchos objetos personales de Golunov quedaron intactos, como si la búsqueda de sustancias prohibidas hubiera transcurrido de manera simbólica y los agentes hubieran hallado muy rápido lo que estaban buscando.

Alexéi Fediarov, coordinador de la organización de abogados Rus Sidiáschaya (podría traducirse como ‘Rus entre rejas’), comentó al periódico RBK que el registro de un piso de dos habitaciones suele durar entre 5 y 6 horas, mientras que en el caso de Golunov los agentes encontraron las drogas enseguida, a juzgar por el video de Meduza. «Es físicamente imposiblea no ser que sepas dónde está precisamente o si lo colocaste ahí con tus propias manos», comentó.

En solidaridad con Golunov, el sindicato de periodistas y trabajadores de medios de comunicación del país reunió 7.578 firmas de miembros de la profesión en una carta abierta al Ministerio del Interior, la Fiscalía General y Comité de Investigación de Rusia que insta a la liberación inmediata del reportero, al mismo tiempo que denuncia el abuso de poder por parte de empleados de Interior y tacha lo sucedido de «provocación flagrante y absurda» y «demostración de amenaza a los periodistas de investigación rusos».Asimismo, una petición en el mismo sentido lanzada en la plataforma Change.org reunió más de 180.000 firmas.

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