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El Evangelio prohibido de Judas: los secretos enterrados de la Biblia…(VERDAD O MENTIRA)

Al apóstol Judas Iscariote se le ha tachado de traidor a lo largo de la historia, por haber entregado a Jesús a las autoridades. Pero, ¿fue el propio Jesús quien le pidió a Judas, su amigo y discípulo, que le entregara a las autoridades?

En los años setenta del siglo XX un campesino, buscador de tesoros, descubrió un códice que durante unos 1.700 años había permanecido oculto en el interior de una tumba o cueva a orillas del río Nilo y a las afueras de El Minya, en Egipto. El códice contenía un fragmento del Evangelio de Judas, que se creía desaparecido, en el que la figura de Judas cobra una nueva dimensión.

El Evangelio prohibido de Judas 

El conjunto de papiros, en mal estado de conservación, pasó a manos de un anticuario egipcio, que no consiguió encontrar un comprador debido al elevado precio que reclamaba. La Fundación Maecenas, fundada en Basilea, adquirió los documentos en 2001 y posteriormente contactó con National Geographic Society, que se ocupó del estudio, difusión y restauración del Evangelio de Judas. Con el fin de garantizar su autenticidad se realizaron diversos estudios que incluyen la paleografía, la datación por radiocarbono y el análisis de la tinta.

En enero de 2006, National Geographic Society encargó a la compañía McCrone Associates, de Illinois, el análisis de la tinta contenida en el “Evangelio de Judas“, escrito en copto y que había sido datado en el siglo III o IV d.C. 
 

«Desde el principio éramos conscientes de que en abril, sólo tres meses después, se había convocado una rueda de prensa para dar a conocer el descubrimiento»

Joseph G. Barabe, microscopista y director del proyecto de investigación en McCrone Associates y su equipo de científicos están especializados en detectar falsificaciones. Ha trabajado para el FBI en un caso importante, detectando obras falsificadas de la artista afroamericana Clementine Hunter.

Joseph G. Barabe
Joseph G. Barabe
Los científicos comprobaron que la tinta contenía dos componentes, uno negro y otro marrón. La tinta negra había sido elaborada con negro de humo (o negro de hollín) y aglutinante de goma para fijar el pigmento, una fórmula clásica en la tinta del Antiguo Egipto, que ya se utilizaba en los primeros papiros o para realizar inscripciones en la cerámica. El componente marrón, en cambio, resultaba más complejo. Tenía el aspecto de las típicas tintas ferrogálicas, muy utilizadas en la Edad Media, pero la ausencia de azufre en su composición elemental resultó ser un problema, un obstáculo para confirmar la autenticidad del documento.

 «No lo entendíamos. Simplemente no encajaba con lo que habíamos visto hasta entonces. Sentí una enorme responsabilidad, no sólo con respecto a National Geographic Society, sino también con respecto a mi compañía. Si se trataba de una falsificación, no podía obviar el hecho y comprometer a ambas organizaciones; y si era auténtico, no quería afirmar erróneamente que lo era. Me quedaba despierto por la noche buscando desesperadamente una respuesta», – explica Joseph G. Barabe.

 

Evangelio de Judas
Evangelio de Judas
Un antiguo certificado de matrimonio egipcio, cuyo estudio fue realizado por científicos del Museo del Louvre, fue la clave para autentificar el Evangelio de Judas, según se anunció a comienzos del pasado mes de abril en la 245 edición de la Sesión y Exposición Nacional de la Sociedad Americana de Química.
 «Si no hubiéramos encontrado un estudio del Louvre sobre la boda egipcia y contratos territoriales, que eran de la misma época y tenían tinta similar a la utilizada para grabar el Evangelio de Judas, hubiera sido mucho más difícil discernir su autenticidad», argumenta Joseph G. Barabe en un comunicado. 
Este descubrimiento ha validado el resto de estudios y análisis realizados, que datan el “Evangelio de Judas” aproximadamente en el año 280 d.C. El equipo científico de Joseph G. Barabe insiste en que este hallazgo no prueba, más allá de toda duda, que el documento sea auténtico, pero sí que demuestra que no se trata de una falsificación.

El texto del Evangelio de Judas

El texto del Evangelio de Judas es un relato de unas doscientas cincuenta líneas, del ancho aproximado de un folio, que se encuentra en un códice de 66 páginas, más de un tercio del cual es ilegible, y que contiene otras tres obras.
Dos de ellas (el Primer Apocalipsis de Santiago, y la Epístola a Felipe, atribuida a San Pedro) son obras gnósticas ya conocidas por los hallazgos de Nag Hammadi. La tercera es un fragmento de un texto desconocido, titulado provisionalmente Libro de Alógenes. Todos los textos están escritos en el dialecto sahídico del idioma copto, aunque es una traducción de un original griego. Mediante varios métodos, entre ellos el del carbono-14, el códice ha sido datado entre los años 220 y 340.
El papiro se encuentra deteriorado: algunas partes del texto se han perdido y otras se conservan sólo fragmentariamente. 26 de las 66 páginas corresponden al Evangelio de Judas. La parte que ha podido ser traducida comienza indicando que se trata de las revelaciones que Jesús hizo a Judas Iscariote, en conversación privada, tres días antes de la Pascua. Escrito en tercera persona, el texto es un diálogo entre Jesús y sus discípulos, especialmente Judas, que aparece como el discípulo favorito de Jesús. Según este evangelio, Judas entregó a su maestro a los romanos siguiendo órdenes del propio Jesús, quien profetizó:

Tú serás el decimotercero, y serás maldito por generaciones, y vendrás para reinar sobre ellos”(página 47 del manuscrito).

El Jesús que presenta este Evangelio es desenfadado, se ríe con frecuencia de los malentendidos de los demás discípulos y de su devoción superficial. La inversión de la relación tradicional entre Jesús y Judas que plantea el texto es que Jesús le está agradecido a Judas y lo elogia:

“Tú los superarás a todos ellos. Porque tú sacrificarás el hombre que me cubre (…). La estrella que indica el camino es tu estrella” (n. 56-57).

Última cena con Judas
Última cena con Judas
Al final, poco después de entrar en una nube luminosa, Judas recibió algún dinero y se lo entregó a ellos. Jesús se lo agradece, ya que prepara el momento en que Jesús quedará liberado del cuerpo, lo que le permite regresar al “reino grande e ilimitado cuya inmensidad no ha visto ninguna generación de ángeles” (n. 47). El texto termina con Judas entregando a Jesús ante los sumos sacerdotes y no incluye ninguna mención de la crucifixión o de la resurrección.

El Cristianismo

El período inicial del cristianismo no fue como cree la mayoría de la gente, no había Biblia cristiana. En su lugar, distintas versiones de la historia de Cristo, pasaban de un cristiano a otro. Al final, los relatos acabaron siendo escritos en los Evangelios, pero no fue hasta entre 30 y 60 años después de la muerte de Jesucristo. Hoy en día, casi todos los estudiosos creen que Mateo, Marcos, Lucas y Juan murieron mucho antes de que se escribieran sus Evangelios
Un hecho interesante del principio de la historia del Cristianismo, es que estos cuatro Evangelios que llegaron al Nuevo Testamento (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), son todos anónimos. Los títulos se añadieron en ediciones posteriores. Otro dato sorprendente de la historia de la fé en los primeros siglos de nuestra Era es que, no había solo cuatro, había más de 30 Evangelios.
Evangelio significa buena nueva”, la pregunta es “¿quién es Jesús? y ¿cuál es la buena nueva sobre él?”. Hay muchas interpretaciones sobre esa pregunta.

En los primeros años que siguieron a la muerte de Cristo, circularon literalmente, docenas de versiones distintas y a veces contradictorias sobre su vida y su mensaje. Una de ellas era el “Evangelio de Judas”.


El descubrimiento de este texto nos muestra nuevos modelos de cristianismo, que no habíamos visto antes. Mucha gente había pensado que los únicos evangelios eran los del Nuevo Testamento, pero en realidad, había muchos más. Puede que hubiera docenas de ellos, cómo el Evangelio de María Magdalena, el Evangelio de Tomás, el Evangelio de Judas, el Evangelio de Felipe.. por mencionar algunos. No había un único Cristianismo, sino muchos, en sus primeros tiempos.

Jesús y María Magdalena
Jesús y María Magdalena
Una fé o muchas, el cristianismo se extendió rápidamente, de Jerusalén a Asia Menor y Egipto, Roma y el Norte de África. Todavía no había Iglesias, en su lugar, los adeptos se reunían en casas privadas donde algunos escuchaban Evangelios según personas, cuyos nombres, sorprenderían a muchos practicantes de hoy en día. Algunos leían a Felipe, otros a Tomás, otros leían el Evangelio según María, y otros los de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

A algunos de los primeros cristianos se le llama ahora gnósticos, o la “gente que sabe”. Los gnósticos eran gnósticos, es decir, personas que sentían que podían tener cierto acceso directo a Dios. La palabra gnóstico procede del termino griego gnosis que significa “conocimiento”, pero esa clase de conocimiento no es la sabiduría del día a día, sino que es perspicacia, es intuición,. Es esa capacidad de saber algo sobre tí mismo, de saber que tienes una chispa divina en tu interior, y de reconocer, que el Dios que hay fuera, es el mismo que esa chispa divina de tu interior. Y muchos de los gnósticos, eran cristianos
Evangelio de Judas
Jesús

Los gnósticos

Los gnósticos son los que escribieron la mayor parte de los textos conocidos como “La biblioteca de Nag Hammadi“.
Sus relatos sobre Cristo son mucho más abstractos y filosóficos que los del Nuevo Testamento. Uno de los favoritos era el “Evangelio según Tomás”:

“Mejor dicho, el reino está en vuestro interior. Y está fuera de vosotros. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos os daréis cuenta de que vosotros sois los hijos del padre que vive.”

Pero los gnósticos, no se llamaban a sí mismos así, se llamaban “cristianos”.

Los primeros padres de la Iglesia lucharon contra los gnósticos. Una de las dificultades que planteaban los gnósticos para los miembros de la recién fundada Iglesia ortodoxa era el hecho de que no necesitaran el consejo, ni el control, ni la perspicacia de sacerdotes y obispos. Esa perspicacia estaba en su interior. Y eso no era todo lo que preocupaba a los líderes de la Iglesia. Los gnósticos también predicaban que el cuerpo era una agresión para el espíritu divino que lo habitaba. Para ellos, la muerte de Jesucristo era algo bueno, y Judas, un héroe por ayudar a liberar el espíritu de Cristo.

Beso de Judas
Beso de Judas

De hecho esa es una de las razones por las que los expertos creen que el Evangelio de Judas fue re-escrito por los gnósticos. Esa clase de ideas eran demasiado escandalosas para los primeros líderes de la Iglesia. 

Rechazaron el Evangelio de Judas, junto con otros 30 textos gnósticos y los excluyeron del Nuevo Testamento

Investigación National Geographic sobre el Evangelio de Judas

En los enlaces a continuación podréis ver los vídeos de la investigación de National Geographicsobre el Evangelio de Judas:

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